Los excesos nunca son buenos, y eso lo saben bien los marsupiales. Estos animales, cuando copulan, si lo hacen con excesiva intensidad, terminan muertos. Pero no muertos de gusto precisamente, aunque hayan tenido tal sensación mientras dejaban la vida terrenal. De tanto estrés, muchos machos mueren en el acto. Aunque no es para menos el esfuerzo, y es que una sesión de sexo marsupial, donde el macho se pega un festín con todas las hembras que puede, tiene una duración fácil de hasta catorce horas seguidas. Para que presumen muchos por ahí de tiempo, intensidad, y de multiorgasmia.

La reproducción suicida o semelparidad es bastante conocida en muchas especies de plantas y peces, pero poco frecuente en mamíferos.

Este rasgo agonizante es más fácil de encontrar en especies que viven en regiones donde la comida es abundante durante un periodo específico del año.

Esto hace que las hembras de la especie acorten su temporada de apareamiento para dar a luz sólo cuando la comida es abundante.

“Las hembras que se aparean con más machos logran eliminar a los de mala calidad debido a esta competencia de esperma”, explica.

Fuente: BBC

Siempre se ha dicho que el sexo tiene múltiples beneficios para la salud, aunque de modo obsesivo se convierte en un problema y, desde luego, que los excesos, en cualquier terreno, nunca son buenos. Incluso lo más placentero del mundo como es practicar sexo puede convertirse en una lucha mortal. Porque el sexo es malo para la salud de los marsupiales, que los conduce incluso a la muerte, debido al agotamiento y al estrés.

Tampoco en la especie humana nos libramos. Algún caso hemos conocido donde un infarto, ha puesto fin a una cita feliz, y nos echamos a temblar cuando el médico nos escucha el corazón, no sea que junto al alcohol, al tabaco, y a los placeres de la mesa, nos limite también los placeres de la carne, de la otra carne. Que si los disgustos son como una bomba para un corazón enfermo, las alegrías tampoco son seguras. Y lo dice la canción “Lo bueno, o es inmoral, o es ilegal, o engorda”. Pues con el sexo pasa tres cuartos de lo mismo.

Para muchos, el sexo es pecaminoso, en determinadas circunstancias prohibido, aunque no sea por las leyes jurídicas.  Y, aunque engordar no engorda, sino más bien podríamos decir que todo lo contrario, puede matar. ¿No es peor? Tal vez no. Si pudiéramos elegir nuestra propia muerte, ¿cuál elegirías? Seguro que más de uno, puestos a morir, prefieren reencarnarse en un marsupial. ¿Hay acaso muerte más dulce y menos dolorosa? Si el sexo es malo para la salud, dentro de poco, el mundo podría quedarse vacío.

¿Qué es la vida sin placeres? Más vale una vida plena, llena y feliz aunque corta, que vivir cien años, sin haber vivido. No obstante, dicen los expertos que, de momento, estamos a salvo, ya que nuestro organismo regula los niveles de tensión, para evitar estos sobresaltos.


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